lunes 14 de septiembre de 2009

Cueva de la Mora

Esta vez sí. No hemos encontrado excusas para no ir. La cueva de la Mora nos esperaba desde hace unos días y ya no podíamos seguir haciéndole el feo. Y como parece que es verdad que hace más fresquito, nos damos el pateo hasta allá.

Lo que nos gustaría saber es quién es el pedazo de cab... que sube unos cuantos metros más la dichosa cueva cada vez que vamos. ¿Para cuándo los teleféricos de la Pedra?

Un rato y varios litros de sudor más tarde, nos ponemos a calentar en la Rosario. Angelillo abre el baile con alguna que otra sorpresa y equipamiento dudoso. Visita y fotos reglamentarias en el agujero y primera en la boca (un día, la boca me perderá): "¿probamos a seguir por la Jabato? Fale". Tiro yo. Primer aleje: llegada a la chapa atacao. Segundo aleje: la moto ya es de 500 cc. Último antes de la reu: llego pero ya nunca volveré a ser el mismo; cuarenta metros y dos chapas. ¡Nunca mais! El buril de la siguiente tirada nos anima a rapelar y buscar nuevos objetivos.




Pasamos a la Benedé y el Ángel le da al primer largo. Está inspirado hoy. Me toca el segundo y segunda en los piños: me quedo en la segunda chapa y que no, que no, que no. Hala, p'abajo y sigue tu, que yo he pinchado.

Y para terminar antes de que la lluvia y el hambre nos echaran, hacemos una variante de entrada de la Benedé (o eso creemos porque no aparece en la guía).



No ha estado mal y ya le estamos echando otra visual al libro para ver cuales serán las próximas vías en caer.

Pero eso ya será otra bordillada para estos perros.

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