domingo 28 de agosto de 2011

Arroyo de la Hoz Somera (Cuenca)

Sigue el calor y lo que más apetece en este momento es pasar el día a remojo.
Por eso hemos vuelto a coger los trastos de barranquear y nos plantamos en Cuenca de nuevo. Está cerquita para ir y volver en el día y eso nos dejará tiempo para hacer lo que más nos gusta: comer después.
En esta ocasión no nos zampamos ningún atasco y llegamos a la central eléctrica del Infiernillo, nuestro punto de salida. Eso sí, después de recorrer la pista de acceso, no me va a quedar más remedio que lavar el coche muy, muy a fondo.


Echamos a andar con todos los trastos a la espalda y nos vamos de excursión . El calor ya empieza a apretar y, sin demasiadas equivocaciones, llegamos al cauce del río. Nos ponemos las "gomas" y ¡al ataque! El agua está fresquita y limpia, lo que se agradece después de la caminata.




Vamos superando los rápeles poco a poco mientras disfrutamos de un paisaje selvático y en ocasiones encajado. Y lo mejor de todo, no encontramos a nadie en todo el recorrido, lo que nos permite acabar el recorrido en pocas horas.







Y como todas las cosas tienen que acabar, nosotros lo hacemos como siempre, delante de un buen menú del día. Era de esperar...

sábado 25 de junio de 2011

Barranqueando que es gerundio

Barranco Arroyo de la Dehesa, Cuenca

Después de bastante tiempo con esto parado - más por olvidar la cámara que por falta de actividad (que también, para que negarlo) - hemos decidido retomar el asunto con un algo diferente: nos vamos de barrancos.

Y que mejor para empezar que el del Arroyo de la Dehesa, conocido descenso de la serranía de Cuenca. El día, la fiesta del Corpus y primer error de cálculo (para no variar, tenemos que demostrar que no somos perfectos); nos metemos de cabeza en la carretera de Valencia en plena operación salida del puente y desayunamos con un atasco de los profesionales y una hora de retraso sobre el horario previsto. Pero - a cambio - una vez llegados a nuestro destino, recuperamos buena parte del tiempo perdido. Gracias a la furgoneta de una agencia que por allí andaba con sus clientes, nos ahorramos la pateada (y la calorina) hasta la cabecera.


Después de un buen rato de contorsionismos para meternos en nuestros neoprenos, empezamos el viaje. Recorremos diferentes pasos estrechos y algún que otro destrepe hasta empezar con los rápeles más interesantes. Vamos rápidos, se nota que hay poca gente en el recorrido, y nos podemos recrear sacando fotos como posesos (cosas de la fotografía digital).


Sin darnos cuenta casi y entre charlas y risas varias, llegamos al final. Ya en el coche el estómago nos avisa de que tenemos más hambre que Dios talento. Nos invitamos a unas raciones en el cámping próximo y para casita.


Esperemos que la próxima crónica la contemos antes de jubilarnos. Hasta entonces, sed buenos.

sábado 23 de octubre de 2010

La Semana Fantástica

Los calores veraniegos han pasado ya y las ganas de hacer algo se van notando. El Angelillo ha perdido su escayola y a mi me han vuelto a dar vacaciones indefinidas (sic) así que se impone una semanita de roca caliente y dedos maltratados.

Después de barajar varias alternativas (y forzados por una mala previsión meteorológica en casi todo el país) nos decidimos por bajar al sur, un peregrinaje por tierras andaluzas pasando antes por Extremadura.

Nuestra primera parada, La Pedriza de García de Sola.

Nos presentamos en esta escuela como de costumbre, ni croquis ni guía ni idea de donde está. Al cabo de un rato de recorrer curvas y más curvas, reconocemos algo remotamente parecido a unas fotos que habíamos visto. Eso y el brillo de algunas chapas nos deciden a meternos en faena. Tenemos varias opciones y nos lanzamos a por la que aparenta tener más "cazos". Resultado, treinta metros de arrepentimiento y agarres invertidos. Pero la primera (y última) de la jornada está hecha. Una intentona a otra vía nos hace decidirnos a buscar otro tipo de roca.



Segunda jornada, Espiel.



Fantástica y conocida escuela cordobesa. El albergue nos recibe con las puertas abiertas y nos promete un buen día de trepada. El día amanace fresquito y ligeramente nublado, pero como retroceder ahora sería cobardía manifiesta (Al Filo de lo Imposible dixit), empezamos con energía y decisión.
Las vías se van sucediendo, "Di lo que quieras" (6a), "Ovnipresente" (V+), "Las tortillitas" (V) en el sector Espigón derecho. "Mil patas gordas (V), "La bragueta metálica" (IV), "Estirpes indomables" (IV), "Encuentros en la 3ª chapa" (V, V+, 6a), "Frotis vaginal" (V), "Pata chula" (V), "Que noche la de aquel día" (V), "Los selenitas lunáticos" (V) y "Pacto con el diablo" (V) en el sector La Estrella. La deshidratación, los calambres y que ya va haciendo hambre nos invitan a
retirarnos por hoy.



Tercera jornada, visita al Torcal de Antequera y escalada en Valle de Abdalajís.

Después de dar una vuelta por el famoso Torcal (realmente impresionante) nos ponemos en marcha hacia la escuela de Valle de Abdalajís.




Como de aquí sí tenemos información, elegimos zona con abundancia de cosas asequibles, el Sector Central: nueve vías entre III+ y el V. Diversión asegurada hasta que los gruñidos de nuestros estómagos ponen fin a otro productivo día. Málaga y sus pescaitos nos esperan.




Cuarta jornada, Benaoján.

Después de un merecido reposo, enfilamos hacia nuestro nuevo objetivo, la escuela de Banaoján, en la serranía de Ronda. Como era de esperar, las indicaciones que seguimos tienen poco que ver con la realidad y después de unos cuantos kilómetros de dudas, el brillo de las chapas nos ponen de nuevo en el buen camino. Nos quedamos en el Sector Norte, ya que aprieta "la caló" y aquí estamos a la sombra. Once vías entre el IV+ y el V+ nos dejan el cuerpo con ganas de ducha y poco más. Pero si el Angelillo se empeña en celebrar su cumple con otra ración de pescaito, ¿quien soy yo para llevarle la contraria?



Quinta (y última) jornada, Castillo de Santa Catalina.

Como todas las cosas, nuestro recorrido llega a su fin. Para poner el broche de oro a nuestro periplo trepador, nos paramos en Jaén capital y, a los pies del parador del Castillo de Santa Catalina, le damos al sector Los Quintos (suponiendo que será lo más facilón). Al final, me toca arrastrar al Angelillo hasta el coche,
que se niega a dejarlo completamente enloquecido por la fiebre de la caliza, gritando como un poseso "lo veo, lo veo" y "será seisasillo pero salir, sale". Un buen bocata y el líquido suficiente le devuelven la cordura.




En cuanto nuestras manos recuperen su capacidad prensil, habrá que ir pensando en nuevos desafíos.

domingo 15 de agosto de 2010

Probando, probando...

Después de otro periodo de reflexión (también conocido como vaguería estival) hemos querido comprobar el resultado de la rehabilitación en la muñeca del Angelillo. Y no se nos ha ocurrido otra cosa que ir a la Pedriza para ello. Está claro que nos va la marcha...

En vista de que el calor apretaba, no nos decidimos por la adherencia pura y dura así que pensamos en algo más vertical, regletero y garbancista, por evitar los patinazos, mayormente. Así que ¿dónde encontrar algo así, cerquita y con sitio para comer en los alrededores? Solución: el depósito (el gusarapo según algún que otro foro y guía).

Empezamos por lo fácil, "por la placa cuesta más", presunto V. Verticalita, con agarres, se deja hacer. La babaresa de arriba se lo pone duro al Ángel pero sale airoso. Estas muñequeras de hoy en día son mágicas.



Seguimos con "el techo del Tito" presunto 6A. El techito del final puede que sí lo sea vista la guerra que nos da (y pararse a que te hagan fotos no ayuda). Pero salimos por arriba sin romper nada.



La siguiente en caer, "la autopista de Maroto", V+. Ñapitas finas al principio y una fisurita vertical de las de colocarse. La cosa empieza a caldearse (literalmente) y los goterones de sudor son más por el calor que por el canguelo.



Y para terminar antes de que nuestros pies hinchados revienten y lo llenen todo de uñas, nos subimos por "en honor a los de antaño", V. Más relajadita, ideal para acabar rápido.



Reflexiones sobre la jornada:

1.- La mano del Ángel va tirando, pero con cuidadín o al final acabará tirándola pero a la basura.
2.- Calor. ¡MUCHO calor!
3.- Lo que más nos motiva, ponernos gorrinos después del esfuerzo.

¡Como mola esto de trepar!